Cuento Japonés(3) : Anciano que hizo florecer
Un anciano vivía con su mujer tranquilamente en un pueblo. Aunque no tenían ningun hijo, cuidaban un perrito blanco como si fuera su hijo.
Un día el perrito cavó en el jartín de su casa y ladró:
-¡cava! ¡cava aquí!
El anciano se asustó, pero cavó con su perrito. Después de un poco, lo extraño es que descubrió muchas monedas de oro allí. El anciano y su mujer se alegraron mucho y invitaron sus vecinos para celebrarlo juntos.
En el lado de su casa vivía un hombre codicioso con su mujer y envidiaron la suerte de su vecino. Por eso, el hombre le robó el perrito del vecino, le forzó a buscar monedas en su jardín. Sin embargo, sólo encontró cascajo en el punto donde el perrito indicó. El hombre se enfadó mucho y le motó el perrito.
El anciano y su mujer sintieron un profundo triste por la muerte de su perrito. Excavaron una tumba en su jardín y plantaron un plantón al lado de la tumba. Misteriosamente, ese plantón llogó a ser muy grande durante poco tiempo.
Unos días después, el perrito apareció en el sueño del anciano y le dijo que cortara el árbol y hiciera un mortero para el mochi(pasta de arroz). El anciano y su mujer lo hicieron como el perrito le había dicho en el sueño. Un día cuando intentaron hacer mochi con ese mortero, muchos tesoros salieron dentro del mortero.
El hombre codicioso que lo vería le puso pega al anciano y prestó el mortero a la fuerza, pero lo que salió desde el mortero era sólo unas cosas sucias. El hombre se enfadó y quemó el mortero.
El anciano y su mujer le pidieron al vecino que devolviera la ceniza por el recuerdo del perrito. Esa noche el perrito apareció en el sueño otra vez y le djio que esparciera la ceniza por los árboles de cerezo que no habían tenido los flores. Cuando el anciano lo hizo, todos los arboles florecieron a la vez. En ese momento el rey pasó a bajo de las flores casualmente y se alegró mucho de las flores muy bonitas. El rey recompensó al anciano.
El hombre codicioso también hizo lo mismo para obtener la recompensa, pero los árboles no florecieron y además la ceniza entró a los ojos del rey. El rey, al contrario, se enfadó mucho y castigó al hombre.
Un día el perrito cavó en el jartín de su casa y ladró:
-¡cava! ¡cava aquí!
El anciano se asustó, pero cavó con su perrito. Después de un poco, lo extraño es que descubrió muchas monedas de oro allí. El anciano y su mujer se alegraron mucho y invitaron sus vecinos para celebrarlo juntos.
En el lado de su casa vivía un hombre codicioso con su mujer y envidiaron la suerte de su vecino. Por eso, el hombre le robó el perrito del vecino, le forzó a buscar monedas en su jardín. Sin embargo, sólo encontró cascajo en el punto donde el perrito indicó. El hombre se enfadó mucho y le motó el perrito.
El anciano y su mujer sintieron un profundo triste por la muerte de su perrito. Excavaron una tumba en su jardín y plantaron un plantón al lado de la tumba. Misteriosamente, ese plantón llogó a ser muy grande durante poco tiempo.
Unos días después, el perrito apareció en el sueño del anciano y le dijo que cortara el árbol y hiciera un mortero para el mochi(pasta de arroz). El anciano y su mujer lo hicieron como el perrito le había dicho en el sueño. Un día cuando intentaron hacer mochi con ese mortero, muchos tesoros salieron dentro del mortero.
El hombre codicioso que lo vería le puso pega al anciano y prestó el mortero a la fuerza, pero lo que salió desde el mortero era sólo unas cosas sucias. El hombre se enfadó y quemó el mortero.
El anciano y su mujer le pidieron al vecino que devolviera la ceniza por el recuerdo del perrito. Esa noche el perrito apareció en el sueño otra vez y le djio que esparciera la ceniza por los árboles de cerezo que no habían tenido los flores. Cuando el anciano lo hizo, todos los arboles florecieron a la vez. En ese momento el rey pasó a bajo de las flores casualmente y se alegró mucho de las flores muy bonitas. El rey recompensó al anciano.
El hombre codicioso también hizo lo mismo para obtener la recompensa, pero los árboles no florecieron y además la ceniza entró a los ojos del rey. El rey, al contrario, se enfadó mucho y castigó al hombre.
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Aunque no tenían ningun hijo, cuidaban a un perrito blanco como si fuera su hijo.
Un día, el perrito cavó en el jartín de su casa y ladró:
-¡Cava!
¡Cava aquí!
Después de un poco rato, lo extraño es que misteriosamente descubrió muchas monedas de oro (enterradas) allí.
El anciano y su mujer se alegraron mucho y e invitaron a sus vecinos para celebrarlo juntos.
En el lado de su la casa de al lado vivía un hombre codicioso con su mujer y que envidiaron la suerte de su vecino.
Por eso, el hombre le robó el perrito del al vecino y lo forzó a buscar monedas en su jardín.
Sin embargo, sólo encontró cascajos en el punto donde el perrito indicó.
El hombre se enfadó mucho y le mató al perrito.
El anciano y su mujer sintieron un profundo estaban profundamente tristes por la muerte de su perrito.
Misteriosamente, ese plantón llegó a ser muy grande durante en (muy) poco tiempo.
El anciano y su mujer lo hicieron tal y como el perrito les había dicho en el sueño.
Un día cuando intentaron hacer mochi con ese mortero, salieron muchos tesoros salieron de dentro del mortero.
El hombre codicioso que lo vería vio y le puso pega [no sé qué quieres decir con "le puso pegua", lo siento] al anciano y de manera que este le prestó el mortero a la fuerza, pero lo que salió desde el del mortero eran sólo unas cosas sucias.
El anciano y su mujer le pidieron al vecino que les devolviera la ceniza por el porque era un recuerdo del perrito.
Esa noche el perrito apareció en el sueño otra vez y le djio que esparciera la ceniza por los árboles de cerezo que no habián tenido los flores florecido.
En ese momento, el rey pasó a por debajo de las flores casualmente y se alegró mucho de las ver unas flores muy bonitas.
El hombre codicioso también hizo lo mismo para obtener la recompensa, pero los árbores no florecieron y además la ceniza entró a los ojos del rey.
Cuento Japonés(3) : El anciano que hizo florecer
Por eso, el hombre le robó el perrito del vecino (ya se sabe que es del vecino el perro), le forzó a buscar monedas en su jardín.
El hombre se enfadó mucho y le motó el perrito. lo matò